La danza del capital y la coerción sin romance

Introducción

Como parte de la iniciativa académica sobre las políticas públicas, se han creado diferentes espacios en donde discutimos todo tipo de temas con el propósito de analizar como el desarrollo apropiado de políticas públicas va de la mano con estados donde la mayoría de las personas gocen a plenitud de sus derechos.

Es por ese motivo que en el espacio de la Dra María Lasa hemos tenido la posibilidad de conversar sobre Afganistán principalmente sobre un texto en donde ellas ponen a su modo de ver las consideraciones que ha llevado a qué Estados Unidos fracase en Afganistán a partir de la fragilidad prolongada en Afganistán

En este espacio ha surgido la oportunidad de conversar con ella y proponerle un elemento adicional a su propuesta es por ese motivo que este texto está basado completamente en aquella conversación y es de naturaleza imperfecta porque es una aproximación a un concepto absolutamente complejo en la manera en que los estados tejen sus políticas en los diferentes territorios.

La danza de la coerción y el capital es imperfecta, no tiene música ni romance siendo en la metáfora la musica un mito nación que le brinde de sentido a la coerción. Se requiere también de romance que en la metáfora corresponde al espíritu del pueblo afgano. Ningún estado es viable si sus habitantes no creen en él, mucho menos si alguien les impone desde afuera el sentido de nacionalidad.

Una imagen preciosa sobre niños estudiando en una escuela devastada en Afganistán, Fotografía tomada por Paula Bronstein.

La danza del capital y la coerción (sin música y sin romance)

En el ensayo de la Dra. Lasa nos describe una compleja metáfora sobre el funcionamiento del estado, que se resume en una Danza entre la coerción y el capital, de acuerdo a su análisis esta danza nunca ha podido ser. Para que la coerción exista en un territorio debe existir un capital que lo sustente y para que este capital exista debe existir coerción, ambos elementos danzan en la configuración de un estado moderno.

En aquella hipotética pista de baile imagino a la coerción esperando salir a bailar y su rostro se detiene buscando a que el capital de el primer paso; la coerción sabe que si el capital sale a la pista podrá bailar junto con él, y en la metáfora del ladrón sedentario eso significa que un estado es viable. No obstante esto jamás sucede, la coerción se queda esperando a que el capital aparezca y como Penélope debe renunciar a esa idea para no morir.

Esto le ha sucedido a todos los imperios que han caído, en ese enorme cementerio de elefantes, Afganistán es de los pocos pueblos que pueda afirmar haber derrotado a los más grandes imperios, en palabras de la Profe Maria:

“Allí donde pudo prosperar un ladrón sedentario, prosperaron también la concentración de capital y la concentración de coerción. O sea, prosperaron lo que hoy llamamos Estados. En Afganistán nunca prosperó ningún ladrón sedentario. Los ladrones en Afganistán, en sus intentos de sedentarizarse, mueren (o huyen antes de morir). Pasó con Alejandro Magno, los mongoles, el Imperio Británico, la monarquía del Sha Reza Pahlavi, los soviéticos y la depuesta administración afgana apoyada por las fuerzas conjuntas de Estados Unidos con la OTAN

En el ensayo se enumeran algunos aspectos los cuales se consideran fundamentales para que el ladrón sedentario prospere, una condición es la variación ecológica la cual se resume en los pocos recursos naturales que tiene Afganistán y lo inaccesible de estos, a esta hipótesis podemos sumar que es un país sin litoral marítimo, con un clima bastante extremo, con pocos recursos hídricos en la mayor parte de su territorio.

El segundo elemento que se menciona en el texto es la implicancia demográfica que convierte a Afganistán en un pueblo eminentemente rural en donde la configuración de sus ciudades es profundamente compleja. Esta situación ha llevado a que en Afganistán el futuro ya estaba escrito. Existe imposibilidad teórica que un estado Weberiano pueda consolidarse porque carece de los mínimos requeridos para que pueda funcionar.


Volvamos a la pista de Baile, soy un romántico y vuelvo a imaginar aquella pista de baile pensando en mi mismo y en mi imposibilidad paradójica que como Colombiano no pueda dar dos pasos seguidos en cualquiera que sea la danza.

Bailar significa moverse con respecto al otro de forma armoniosa, requiere de músicas, de fluir con el otro, no solo física sino espiritualmente. La coerción y el capital pueden hipotéticamente estar vinculados de alguna extraña forma. Podemos encontrar ejemplos de territorios con una bajísima variación ecológica que tienen la capacidad de sobreponerse y funcionar con estados modernos, también multitud de ejemplos de países con condiciones demográficas muy difíciles que han construido a su modo estados funcionales, en cada uno de estos ejemplos existe un mito nacional que traduce esta coerción y capital en la danza mencionada.

En todos ellos un romance que permite a estos estados tejer un espíritu entre estos dos elementos, una comprensión -teológica- sea religiosa o laica que permite creer en unos valores y significados comunes, que permite que la coerción y el capital puedan bailar y enamorarse.

Un buen ejemplo es el bello Paraguay que tiene muchas naciones chaqueñas, para un politólogo automáticamente el concepto -nación chaqueña- puede generar mucho ruido, pero podemos verlo como un territorio con situaciones ecológicas muy difíciles y una demografía muy compleja y aun así comunidades prosperan y son parte de un estado -imperfecto por supuesto y con cientos de carencias- pero son parte principalmente porque de alguna extraña forma tienen un mito nacional y una espiritualidad que les permite generar una armonía entre sus valores como pueblo y los valores del estado Paraguayo, Boliviano, Argentino. Es decir a pesar de ser un territorio tan inhóspito, con una demografía con una complejidad enorme, presentar carencias en todos los servicios básicos, derechos humanos pese a todo esto es indudable la existencia de estados en todo este territorio y de una danza entre el capital y la coerción.

A mi modo de ver aunque las causas enumeradas por la profesora son lapidarias no son suficientes para explicar el enorme fracaso que ha sido Afganistán para los diversos imperios. El mito nacional y la coerción deben estar acompañados y presentar una coherencia, en las invasiones externas esta coerción no está vinculada a este mito nacional algo que si a su modo y a sus formas han logrado representar los talibanes. (Con lo cruel y oscuro que pueda leerse)

Una invasión por lógica significa imponerle al otro una serie de valores que no necesariamente compartimos sobre el estado nación, no puedes forzar este enamoramiento y eso explicaría en parte el porqué los talibanes pueden retomar el control de una forma tan rápida y lapidaria sobre el territorio.

El segundo elemento en mi metáfora es el romance, este es un elemento un poco más abstracto y es el papel esencial que el extremismo religioso lleva con respecto a la configuración de la realidad de los pueblos, Occidente lleva una agenda eminentemente laica centrada en los derechos humanos que suele ser funcional en contextos ligeramente más agradables y apropiados, en cambio los talibanes llevan una agenda espiritual que lleva todo el comportamiento de esta vida al más allá, ha demostrado ser extremadamente funcional en contextos con enormes dificultades como las impuestas sobre el pueblo afgano. ¿Si semejantes discursos reduccionistas prosperan en países tan ricos y con muchos menos problemas que Afganistán? Como no prosperaría un discurso aún más extremo que da una respuesta clara sobre todos los males de la nación y una esperanza totalmente basada en el más allá.

Paula Bronstein tomado de revista 5W una excelente fotografía de una ladrillera en 2009.

Volvemos a la pista de Baile, tomo todos los elementos de la profesora Lasa, sé que la coerción y el capital no se la llevan bien, se gustan más bien poco, y han tenido serias dificultades, el capital casi no sale a bailar y cuando lo hace sale bailando un ritmo y una música que la coerción simplemente no entiende y como si fuera poco lo hacen en el ambiente menos romántico posible (Pensaba en que lugar menos romántico que un cementerio) y simplemente no existe opción en que la danza prospere. Resumiéndolo en un dicho cotidiano de Colombia: Pa la leche que da la vaca, que se la mame el becerro

La coerción se retira por ahora y seguro volverá con más fuerza y energía en una próxima oportunidad. Posiblemente para fracasar nuevamente.


Epilogo

Escribí estas breves letras impulsadas por los amigos de la cátedra, gracias a todos ustedes y espero que sea de su agrado.

Una breve imagen de la conversación sobre Afganistán.

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